Desde tiempos ancestrales, el ser humano ha sentido una profunda fascinación por el firmamento. En el Valle del Limarí, esta conexión con el cielo quedó plasmada en miles de petroglifos grabados en rocas, donde destacan representaciones de estrellas y constelaciones, especialmente la Cruz del Sur, símbolo que ha guiado a pueblos originarios durante siglos.
Esta constelación da nombre al Observatorio Astronómico Cruz del Sur, el observatorio astroturístico más grande de Sudamérica, ubicado en la comuna de Combarbalá. Su diseño arquitectónico replica la forma de la Cruz del Sur mediante cuatro cúpulas de observación, acompañadas de una moderna sala multimedial y un anfiteatro al aire libre con capacidad para 200 personas, lo que lo convierte en un referente del turismo astronómico en la región.
El observatorio se emplaza en el Cerro El Peralito, a solo 3,5 kilómetros de la plaza principal de Combarbalá, y cuenta con telescopios de última generación que permiten observar planetas, estrellas y galaxias con una claridad excepcional. Para llegar, se puede partir desde Ovalle hacia Combarbalá por la ruta D-55, recorriendo el hermoso valle de Monte Patria, un trayecto que ya anticipa la experiencia natural del territorio.
Sin embargo, el privilegio de observar el universo no se limita a un solo punto. Cada noche, distintos sectores de la provincia del Limarí ofrecen cielos despejados y condiciones ideales para la observación astronómica y la astrofotografía, convirtiendo a la zona en un destino imperdible para los amantes del turismo de naturaleza y ciencia.
En este contexto, Hotel Altos del Tuquí, ubicado a la entrada de la ciudad de Ovalle, se presenta como un punto estratégico para quienes desean vivir esta experiencia con tranquilidad y comodidad. Su entorno silencioso, alejado del ruido urbano, y sus amplias áreas verdes permiten disfrutar del cielo nocturno en un ambiente propicio para la contemplación y el descanso, complementando perfectamente las rutas y experiencias astronómicas del Valle del Limarí.
Así, el astroturismo se transforma en una invitación a reconectar con el cielo, la historia y la naturaleza, viviendo una experiencia que combina ciencia, patrimonio y descanso en uno de los territorios con los cielos más limpios del mundo.