Iglesia de Barraza: historia viva del Limarí y uno de los templos más antiguos de Chile

A solo 30 kilómetros al suroeste de Ovalle, en medio de un pintoresco y tranquilo poblado rural, se levanta la Iglesia de San Antonio del Mar de Barraza, uno de los templos más antiguos y emblemáticos del norte chico de Chile. Su historia está profundamente ligada al origen del pueblo de Barraza, considerado uno de los asentamientos más antiguos del país.

El nombre de la iglesia hace referencia al terrateniente que impulsó la construcción de la primera capilla en el sector, alrededor de la cual comenzaron a trazarse las primeras calles y viviendas del poblado. Sin embargo, aquella estructura inicial fue destruida en 1690 por una crecida del río, obligando a replantear el templo décadas más tarde.

La iglesia actual fue diseñada en 1794 por el arquitecto italiano Joaquín Toesca, una de las figuras más importantes de la arquitectura colonial en Chile, reconocido por obras como el Palacio de La Moneda y la Catedral Metropolitana de Santiago. Su participación otorga al templo un valor patrimonial excepcional dentro del contexto regional.

La construcción del edificio tomó aproximadamente cinco años y utilizó un sistema constructivo traído desde España, lo que convierte a esta iglesia en una pieza única en la provincia del Limarí. Uno de sus rasgos más singulares es la existencia de una segunda capilla, conocida históricamente como la “Capilla de Hombres”, ya que desde el año 1800 los hombres asistían a este espacio, mientras que la nave principal estaba destinada a mujeres y niños. Esta tradición se mantuvo durante más de 170 años, reflejando las costumbres sociales de la época.

Gracias a su alto valor arquitectónico, histórico y cultural, la Iglesia de Barraza fue declarada Monumento Nacional en 1977, consolidándose como un imperdible para quienes buscan conocer la identidad y el patrimonio del Valle del Limarí.

Visitar Barraza es también una invitación a recorrer un pueblo lleno de historia viva, donde aún se celebran fiestas religiosas y comunitarias cuyas raíces se remontan a principios del siglo XVIII. Estas tradiciones solo se vieron interrumpidas de manera excepcional en 2020, debido a la pandemia, pero siguen siendo parte fundamental del espíritu del lugar.

Para quienes se alojan en Hotel Altos del Tuquí, ubicado estratégicamente en la entrada de Ovalle, Barraza se presenta como una excursión ideal de medio día, perfecta para combinar cultura, historia y paisaje, regresando luego a descansar en un entorno tranquilo y familiar. Así, el hotel se convierte en un punto de partida privilegiado para descubrir los tesoros patrimoniales del Limarí y vivir el destino desde una experiencia auténtica.

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