Iglesia del Niño Dios de Sotaquí: fe, tradición y patrimonio vivo del Limarí

El Valle del Limarí conserva un encanto especial ligado a su historia, sus pueblos y sus antiguas tradiciones religiosas. Atravesar los portales de iglesias centenarias, como la Iglesia del Niño Dios de Sotaquí, es una invitación a comprender cómo la fe de generaciones encontró refugio en construcciones que hoy forman parte del patrimonio cultural de Chile.

Ubicada a solo 11 kilómetros de Ovalle, la localidad de Sotaquí alberga uno de los principales centros de devoción religiosa de la región y del país. En el interior de su iglesia se conserva una pequeña pero profundamente venerada imagen: una figura de madera del Niño Dios, de aproximadamente 40 centímetros de altura, cuya historia se remonta al siglo XIX.

Según la tradición oral, la imagen fue encontrada cerca del río Hurtado por una meica o curandera, Antonia Pizarro, quien la llevó a su hogar. Con el paso del tiempo, comenzaron a circular relatos sobre los supuestos milagros atribuidos a la imagen, lo que motivó a numerosos fieles a acudir a la casa de la curandera para venerarla. Tras su fallecimiento, la figura fue heredada sucesivamente por sus descendientes, creciendo con los años la devoción popular hacia el Niño Dios, considerado protector del pueblo.

Finalmente, por disposición testamentaria de la última heredera y gracias a la gestión del obispo de La Serena, la imagen fue entregada a la Iglesia de Sotaquí. El 10 de diciembre de 1873, el Niño Dios ingresó en solemne procesión a la parroquia, marcando un hito fundamental en la historia religiosa del lugar.

Desde entonces, la iglesia fue objeto de diversas mejoras y ampliaciones, financiadas principalmente gracias a las donaciones de sus fieles. Se construyó un altar especial para albergar la imagen, consolidando a Sotaquí como un importante santuario de devoción. Cada 6 de enero, se celebra la tradicional Fiesta del Niño Dios de Sotaquí, una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias del norte chico, que convoca a miles de peregrinos.

Durante esta festividad, el pueblo se llena de música, color y tradición con la presencia de los Bailes Danzantes y Turbantes de Sotaquí, además de numerosos bailes religiosos que llegan desde distintos puntos de la región y del país para rendir homenaje al Niño Dios, en una expresión única de fe popular y patrimonio inmaterial.

Por su valor arquitectónico, histórico y cultural, así como por la profunda devoción que despierta su fiesta religiosa, el Santuario del Niño Dios de Sotaquí fue declarado Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico, el 18 de junio de 2006.

Para quienes se hospedan en Hotel Altos del Tuquí, ubicado estratégicamente en la entrada de Ovalle, Sotaquí representa una visita imperdible, ideal para conocer la espiritualidad, historia y tradiciones vivas del Limarí. Una experiencia cultural que puede combinarse con el descanso y la tranquilidad que ofrece el hotel, permitiendo descubrir el destino desde una mirada auténtica y cercana a sus raíces.

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