Artesanos de Lapislázuli y Combarbalita

Piedras únicas del Limarí y su herencia ancestral

¿Sabías que en la provincia del Limarí es posible encontrar dos piedras únicas en el mundo? Se trata de la Combarbalita y el Lapislázuli, minerales profundamente ligados a la identidad cultural, histórica y artesanal del territorio, y que hoy forman parte de uno de los patrimonios más singulares del norte chico de Chile.

La Combarbalita debe su nombre a la comuna de Combarbalá, lugar donde se origina esta piedra de origen volcánico, cuya formación se remonta a aproximadamente 80 millones de años. Sus colores, que varían entre verdes, rosados, grises y rojizos, dependen de la composición de los minerales presentes en cada veta, lo que la convierte en una piedra especialmente atractiva para el trabajo artesanal.

Vestigios arqueológicos demuestran que la cultura diaguita y otros pueblos prehispánicos ya utilizaban la combarbalita para la creación de objetos ceremoniales, herramientas y elementos decorativos, aprovechando su maleabilidad y belleza natural. Este profundo vínculo cultural llevó a que, en 1993, la combarbalita fuera declarada oficialmente Piedra Nacional de Chile, reconociendo su exclusividad y su valor patrimonial.

Hoy en día, es posible encontrar artesanos y talleres en Combarbalá y en distintos puntos de la Región de Coquimbo, donde se elaboran y comercializan piezas únicas, desde esculturas hasta joyería y objetos decorativos, manteniendo viva una tradición transmitida por generaciones.

Pero el patrimonio mineral del Limarí no termina ahí. La provincia alberga además las únicas vetas de Lapislázuli en Chile, conocido mundialmente como el “oro azul”, una piedra semipreciosa que solo existe en tres lugares del planeta. Su intenso color azul fue tan valorado que, durante siglos, pintores europeos lo utilizaron como pigmento para dar vida a algunas de las obras más importantes de la historia del arte.

En Chile, el principal yacimiento se encuentra en el sector Flor de los Andes, al este de Tulahuén, en la comuna de Monte Patria. Descubierto a mediados del siglo XX, este yacimiento ha permitido el desarrollo de una destacada artesanía local. En el poblado existen agrupaciones de artesanos que trabajan el lapislázuli de forma manual, transformándolo en joyas y delicadas piezas que reflejan tanto la riqueza natural como el saber ancestral del territorio.

Curiosamente, el hallazgo en 1921 de una punta de flecha elaborada en lapislázuli sugiere que esta piedra ya era trabajada por pueblos prehispánicos en América, reforzando su importancia histórica mucho antes de su valorización moderna.

Para quienes desean conocer estos tesoros, Tulahuén se encuentra a unos 88 kilómetros desde Ovalle, tomando la ruta D-597 hacia Monte Patria, pasando por Carén y Las Ramadas, en un recorrido que atraviesa fértiles valles y paisajes agrícolas. Combarbalá, por su parte, se ubica a 291 kilómetros al sur de La Serena, accediendo por las rutas D-43 y D-55.

Desde Hotel Altos del Tuquí, ubicado estratégicamente en la entrada de Ovalle, estas rutas artesanales se transforman en experiencias ideales para una excursión cultural, permitiendo a los visitantes descubrir el legado mineral del Limarí y regresar luego a descansar en un entorno tranquilo, familiar y acogedor. Una invitación a conectar con la historia viva del territorio, a través de sus piedras, su gente y sus tradiciones.

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