Desembocadura del Río Limarí: naturaleza viva y cielos protegidos en la costa del norte chico

La Desembocadura del Río Limarí es uno de los paisajes naturales más bellos y menos intervenidos de la Región de Coquimbo. Su extensión, la claridad de sus aguas y la diversidad de ambientes que se forman entre río, humedal y mar la convierten en un verdadero santuario de biodiversidad, donde es posible observar más de 170 especies de aves, muchas de ellas migratorias.

Gracias a esta riqueza natural, el sector fue declarado Sitio Ramsar, una categoría internacional que protege humedales de importancia mundial. Este reconocimiento busca conservar ecosistemas fundamentales para la vida silvestre y promover un uso responsable de estos cuerpos de agua, cada vez más escasos y vitales para el equilibrio ambiental.

El nombre “Ramsar” proviene de la ciudad iraní donde, el 2 de febrero de 1971, se firmó un tratado internacional para la conservación de humedales. Desde entonces, los sitios incluidos en esta lista representan áreas clave para la protección de aves acuáticas, flora nativa y sistemas ecológicos únicos, como ocurre en la desembocadura del Limarí.

Llegar a este lugar no es parte de los circuitos turísticos tradicionales, lo que ha contribuido a mantener su carácter prístino. El acceso se realiza desde La Serena hacia el sur por la Ruta 5, hasta el kilómetro 358, a la altura del ingreso a Peñablanca, para luego recorrer cerca de 18 kilómetros por camino de calamina. Durante el trayecto, el visitante se encuentra con un impresionante contraste geográfico entre desierto, río y costa, además de una abundante vida silvestre.

Esta escasa intervención humana ha permitido que el área, que forma parte de la Reserva de la Biosfera Fray Jorge, sea reconocida también como el primer Sitio Starlight de Sudamérica, certificación que distingue a los lugares con cielos nocturnos libres de contaminación lumínica. Esto convierte a la desembocadura en un escenario privilegiado para la observación astronómica y la contemplación del cielo estrellado.

Un rol fundamental en la conservación del lugar lo cumplen los propios habitantes del territorio. Los pescadores de Caleta El Toro, ubicada junto a la desembocadura y reconocida por sus 750 metros de playa de arena blanca, han sido guardianes activos de este entorno, cuidándolo con orgullo y respeto, conscientes de su valor natural y cultural.

Para quienes se hospedan en Hotel Altos del Tuquí, en la entrada de Ovalle, la desembocadura del Río Limarí se presenta como una experiencia ideal de conexión con la naturaleza, perfecta para una escapada de día completo. Tras recorrer este entorno único, el regreso al hotel permite descansar en un ambiente tranquilo y familiar, completando una experiencia que combina paisaje, biodiversidad y bienestar.

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